Poliestireno expandido de 100 kg/m3, denso hasta el punto de que las abejas no lo roen, con un peso que cualquiera mueve solo. El conjunto llega con dos cámaras de cría, alimentador de 7,5 litros y fondo ventilado, y se vende en torno a los 110 euros, cifra difícil de igualar en madera. El aislamiento térmico es su argumento principal: colonias pequeñas gastan menos en calentar el nido y arrancan antes en primavera.
Encaja en balcones y azoteas donde el sol pega fuerte y el apicultor sube y baja escaleras con la colmena a cuestas. Llega sin pintar, así que hay que aplicar pintura acrílica exterior o el material se degrada con la radiación. Tampoco perdona los descuidos: se marca con la palanca, no admite soplete y necesita algo de peso encima en zonas de viento.
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