Casita de madera con cañas y perforaciones de distintos diámetros, pensada para que osmias y otras abejas solitarias encuentren dónde poner sus celdas en un patio de ciudad. Incluye tejado inclinado y una malla o rejilla frontal que dificulta el acceso de pájaros, y se cuelga con un enganche trasero en muro o barandilla. Es material de gama económica, así que el atractivo está en el precio y en la disponibilidad inmediata.
Funciona como puerta de entrada barata al mundo de los polinizadores urbanos, útil también con niños porque la actividad se observa a un palmo sin riesgo apreciable de picadura. Conviene revisar que los orificios estén bien lijados por dentro, ya que las astillas dañan las alas, y colgarla bajo un alero. La madera fina sufre con la intemperie y suele durar unas pocas temporadas.
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