Pinza de dedo fabricada en Estados Unidos por Nonin, la casa que puso en el mercado el primer pulsioxímetro de dedo del mundo. Trabaja con tecnología PureSAT, declara una precisión de dos dígitos en el rango del 70 al 100 % de SpO2 y mantiene la lectura cuando el paciente se mueve o tiene poca perfusión. Con dos pilas AAA da hasta 6000 mediciones puntuales, pesa menos de 60 gramos, se enciende solo al meter el dedo y se apaga al retirarlo. Carcasa robusta, resistente a salpicaduras, y cuatro años de garantía del fabricante.
Es el aparato que se ve en ambulancias, residencias y consultas, y sirve igual en dedo pediátrico que en mano grande de adulto. Para un control doméstico ocasional sale caro: no guarda histórico, no tiene Bluetooth ni app, y la pantalla es sobria, sin curva pletismográfica ni colores. Quien busque gráficas nocturnas debe mirar otro formato.
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