Refugio para abejas solitarias, osmias y megachiles sobre todo, con tubos de anidación agrupados bajo un tejadillo de madera. No produce miel ni tiene reina: cada hembra ocupa un tubo, lo divide en celdas y lo sella, y al año siguiente emergen las nuevas generaciones. Para un balcón orientado al sur o al este es la manera más sencilla de tener polinizadores sin licencia, sin traje y sin vecinos alarmados.
Sirve como primer paso para quien duda si le gustará la apicultura, y también como complemento a un huerto en terraza, donde la osmia poliniza frutales tempranos con mucha eficacia. Exige poco, pero no cero: los tubos se limpian o se sustituyen cada temporada para evitar hongos y parásitos, y el conjunto debe quedar fijo, sin balanceo, protegido de la lluvia directa. Quien quiera cosechar miel tendrá que mirar hacia una Langstroth.
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