Línea nacida del trabajo de un cirujano de mano estadounidense: la idea era repartir la presión que ejerce el mango de una herramienta sobre la palma. De ahí sus almohadillas de relieve internas, las zonas elásticas sobre los nudillos y el corte preformado. Los modelos de jardinería usan piel de cabra, y la versión Rose añade un manguito largo que protege el antebrazo al podar rosales.
Es una compra razonada para quien tiene artrosis, tendinitis o simplemente pasa horas con tijera de podar y azadilla. A cambio, el precio está por encima de la media del sector y el guante resulta grueso para sembrar o pinzar brotes. La piel de cabra pide secado lento y engrasado ocasional si se moja a menudo; lavarla a máquina la endurece.
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