Cinco hectáreas en la sierra de Galapagar divididas en ambientaciones militares: búnker, trincheras y galería de tiro para probar réplicas antes de entrar. Las partidas van rápidas, con misiones cortas y rotación constante, y también organizan formatos nocturnos y jornadas tipo entrenamiento. La inscripción ronda los 18 euros e incluye bollo, refresco y agua sin límite, algo que se agradece en verano.
El alquiler de equipo no se gestiona desde un formulario: hay que pedirlo por WhatsApp antes de la partida, así que la improvisación de última hora no funciona. Solo admite mayores de edad, con lo que queda descartado para planes familiares con adolescentes. A cambio, el ambiente es de jugadores habituales y el ritmo de juego resulta más exigente que en un campo pensado para despedidas.
Dirección: Galapagar, Madrid
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