Marca estadounidense creada por una arquitecta paisajista que quería un guante ajustado como los de vestir de los años cincuenta, no un saco de tela. Sus modelos se cosen en mezcla de nailon y elastano, con protección solar certificada UPF 50+, puños largos hasta el antebrazo o incluso el codo y un ajuste elástico que deja trabajar con semillas pequeñas. Van a la lavadora y se secan rápido, detalle poco habitual.
Funciona muy bien para escardar, plantar bulbos, dividir matas y todo lo que exige tacto, además de cubrir la piel en verano sin dar calor. No es un guante de zarzas: el tejido no está pensado para espinas duras ni para mover piedra o leña. Las tallas son ceñidas y conviene medir la mano antes de pedir, sobre todo comprando desde España con envío internacional.
Sin reseñas todavía. ¡Sé el primero!