Gymshark empezó en 2012 en un garaje de Birmingham, con Ben Francis serigrafiando camisetas mientras repartía pizzas. Creció sin tiendas, apoyada en atletas de redes sociales, y hoy factura cientos de millones vendiendo casi todo por internet. Su terreno es el gimnasio: mallas Vital sin costuras, tops, camisetas oversize y conjuntos que se agotan por colores. Los precios se mueven en una franja media, con rebajas frecuentes y envíos a España desde su web.
Va dirigida a quien levanta pesas y quiere prendas ajustadas de estética marcada, no a quien busca ropa polivalente para intemperie. El tallaje es pequeño y varía entre líneas, así que merece la pena revisar las tablas antes de pedir. Al ser venta directa, las devoluciones dependen de mensajería y pueden alargarse, y probar la prenda antes de comprar solo es posible en contadas tiendas.
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