Fabricante japonés de guantes técnicos con planta propia y varias décadas de recorrido en recubrimientos sintéticos. En jardinería su nombre viene asociado a modelos como el 370, con soporte de nailon y palma de nitrilo espumado, y a las versiones de látex de la gama Floreo, pensadas para trabajar en húmedo. La casa desarrolló además su tecnología EBT, que acelera la biodegradación del nitrilo en vertedero, y fabrica muchas referencias sin costuras, lo que elimina puntos de roce.
Es la opción de quien quiere sensibilidad casi de mano desnuda para trasplantar, escardar o manipular esquejes, con tallas que bajan hasta la 6. No sustituye a un guante de piel frente a zarzas o rosales: el puño es corto y el recubrimiento cede ante espinas gruesas. Se venden por pares y también en packs, y aguantan bien varios lavados a mano.
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