Under Armour arrancó en 1996 en Baltimore con una idea simple: una camiseta de compresión que no se empapara. De ahí salió todo lo demás. Las familias HeatGear, para calor, y ColdGear, para frío, siguen siendo la columna vertebral del catálogo, junto con los tejidos Iso-Chill, que dan sensación fresca al contacto. La marca es fuerte en gimnasio, deportes de contacto y béisbol, y sus prendas de compresión tienen fama de sujetar más que la media.
Interesa a quien entrena con pesas o en interiores y quiere una segunda piel ajustada; también a quien suda mucho, porque el control de olores está bien resuelto. El corte es claramente ceñido, así que conviene subir una talla respecto a lo habitual. La red de tiendas propias en España es escasa y la mayor parte de la compra pasa por internet o por cadenas multimarca.
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