Aquí cambia el planteamiento: en lugar de goteros sobre la tierra, microaspersores enterrados para un césped o una zona verde de hasta 50 metros cuadrados. El kit básico del sistema Colibrì trae los aspersores, la tubería y los enlaces necesarios para montar el circuito sin tener que calcular nada, y se puede extender hasta unos 200 metros cuadrados de forma regular añadiendo microaspersores de la misma familia.
Al ser enterrado, desaparece de la vista y sobrevive al cortacésped, ventaja que ningún kit de superficie ofrece. El precio a pagar es el trabajo: hay que abrir zanjas poco profundas y planificar el trazado antes de coger la pala. Y el kit se vende sin programador, así que el automatismo llega al conectar un temporizador a pilas al grifo, gasto que conviene contar desde el principio.
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