La colmena que convirtió la cosecha en un gesto doméstico: los siete cuadros Flow del alza se abren con una llave y la miel cae por un tubo al tarro, sin extractor, sin desopercular y sin abrir la colonia. La versión 2+ añade base con patas regulables y niveles de burbuja, bandeja inferior para control de varroa, protección antihormigas de aluminio y una ventana lateral en la cámara de cría. En tienda española ronda los 1.089 euros, precio que la sitúa lejos de cualquier kit básico.
Tiene sentido en terrazas y jardines urbanos con espacio limitado, donde cosechar con extractor resulta incómodo o inviable. No exime de aprender apicultura: hay que revisar cría, prevenir enjambrazón y vigilar varroa igual que en una Langstroth clásica. Conviene recordar que la miel sigue necesitando la maduración de las abejas, así que la llave no se gira antes de tiempo.
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