La colmena de la empresa australiana Beeinventive que se hizo famosa en 2015 con una campaña de crowdfunding millonaria. Su truco son los cuadros de flujo: al girar una llave, las celdas de plástico se abren por dentro y la miel sale por un grifo a un tarro, sin abrir la cámara ni usar extractor. El modelo 2+ añade patas ajustables, bandeja inferior para revisar varroa y ventana lateral para ver los panales llenos. Es cara, sobre los 700 dólares, y el enjambre se compra aparte.
Encaja bien en jardines y azoteas donde la cosecha se hace a la vista de vecinos y niños, porque no hay humo ni panales al aire. Lo que no elimina es el trabajo real: revisiones de cría, control sanitario y alimentación siguen siendo obligatorios, y buena parte de las críticas del sector vienen de quien esperaba miel automática. Para presupuestos ajustados hay opciones de madera por una fracción del precio.
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