La entrada más económica al formato Langstroth: diez cuadros por caja, madera de conífera bañada en cera de abeja y uniones en cola de milano que se montan en unos pocos pasos. La configuración habitual combina dos cámaras profundas con un alza mediana, ventanas de acrílico en los laterales para mirar dentro sin destapar y techo protegido con chapa metálica. La piquera incorpora reductor, detalle útil cuando la colonia todavía es pequeña.
Funciona bien en azoteas y patios donde el presupuesto aprieta y donde conviene que todo sea compatible con el estándar Langstroth, así que cuadros y alzas de cualquier tienda apícola encajan sin adaptaciones. Quien mire los acabados verá madera algo verde, nudos y ausencia de pintura, de modo que toca lijar y dar aceite de linaza antes de meter el enjambre. Las ventanas se van cubriendo de propóleo con las estaciones.
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