Mufla de sobremesa con cámara revestida de fibra cerámica, termopar tipo K y controlador PID digital que admite programación por segmentos. Llega a 1200 °C, temperatura que cubre bizcocho, esmaltes de baja y ensayos de cocción, y calienta en un rato corto porque el volumen interior es reducido. Cuesta una fracción de lo que pide cualquier horno cerámico europeo, y ahí está la razón de su popularidad entre quienes empiezan.
Sirve para pruebas de esmalte, cuentas, joyería, arcilla polimérica y piezas pequeñas de una en una. No es un horno de vajilla: en la cámara no caben platos ni jarrones, y las cocciones largas y repetidas castigan las resistencias. Conviene comprar aparte placas refractarias a medida, porque el equipo suele venir pelado.
Sin reseñas todavía. ¡Sé el primero!