Colmena de polipropileno aislado fabricada en Turquía, compatible con cuadros Langstroth, que se ha ganado un hueco entre quienes empiezan en climas extremos. La doble pared con cámara de aire mantiene la temperatura interior mucho mejor que la madera fina, algo que se nota en una azotea a cuarenta grados o en un invierno húmedo. Viene con alimentador integrado en la tapa, bandeja extraíble para el conteo de varroa, rejilla de ventilación y cierres que permiten transportarla cerrada sin desmontar nada.
Buena elección para quien quiere una sola colmena bien equipada y sin mantenimiento de madera: no se pinta, no se pudre y se lava con agua. En contra, el plástico condensa más si se cierra la ventilación, y hay apicultores tradicionales que no lo aceptan por estética o por costumbre. El equipo completo pesa poco, lo que ayuda al mudarla, pero también obliga a anclarla en zonas de viento.
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