Buscador visual de monedas: en lugar de devolver un único resultado, compara la foto con millones de imágenes y muestra una lista de piezas parecidas ordenadas por similitud, con enlaces a catálogos y a ventas donde aparecen. Ese enfoque encaja bien con monedas antiguas ilegibles, cuando ni el año ni la leyenda se distinguen y lo único que queda es el parecido del dibujo. Hay app para móvil y versión web, con uso gratuito sostenido por publicidad y un apartado propio de compraventa entre usuarios.
Pide algo de criterio, porque la comparación final la hace la persona, no el algoritmo. A cambio evita el falso aplomo de las apps que sueltan una cifra sin dudar. Para quien identifica monedas romanas, islámicas o coloniales de forma habitual es una herramienta práctica; para quien quiere un precio en un clic, insuficiente.
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