La opción económica sensata: 27 pulgadas con 2560 x 1440, panel IPS mate, 75 Hz y un soporte que sube unos 15 centímetros, gira e inclina, algo poco habitual en esta franja de precio. Trae HDMI, DisplayPort, hub USB y altavoces, y suele rondar cifras que permiten comprar dos unidades por lo que cuesta un solo monitor profesional. La marca japonesa lleva décadas vendiendo pantallas de oficina en Europa y su servicio técnico responde.
A 1440p el texto se lee sin escalar en Windows, que es justo lo que muchos programadores quieren. No hay USB-C ni carga por un solo cable, tampoco red ni KVM, así que el escritorio acumula cables. El color viene bien de serie pero sin calibración, y la uniformidad del brillo en las esquinas es la esperable en su precio, no la de un panel de gama alta.
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