Abrir un negocio con marca ajena parece cómodo hasta que llega el contrato. Esta lista de franquicias en España reúne cadenas con red real, historial largo y condiciones que cualquiera puede comprobar antes de firmar. Sirve tanto a quien busca autoempleo con una inversión modesta como a quien ya maneja capital y piensa en varios locales.
Para el listado se compararon las franquicias en España por cuatro cosas: cuántas unidades tiene la enseña dentro del país, cuánto dinero pide de verdad al entrar entre canon, obra y existencias, qué se paga cada mes en royalty y publicidad, y cuánto dura el contrato. También pesó el apoyo prometido: formación, búsqueda de local, acuerdos de financiación, suministro. Quedaron fuera las cadenas jóvenes sin recorrido y las que no publican ni una cifra.
El orden lo deciden los votos de la comunidad, no la redacción ni ningún pago. Conviene leer cada ficha entera: en los pros está lo que la marca aporta, en los contras lo que bastantes franquiciados descubren tarde, y en los comentarios la experiencia de quien ya ha pasado por caja. Pedir al franquiciador las cuentas de dos o tres locales abiertos sigue siendo la mejor prueba.
Cadena de pizzerías nacida en Madrid en 1987 y franquiciada desde 1989, hoy integrada en el grupo Food Delivery Brands. Supera las 700 tiendas en España y ronda las 1.400 en el resto del mundo, con el reparto a domicilio y el take away como núcleo del negocio. El canon de entrada varía según la población, el royalty es del 6% y el canon de publicidad del 4%, con contratos de diez años y locales desde unos 45 metros cuadrados según el formato.
Encaja con quien acepte horarios largos, plantilla joven y rotación alta, además de campañas nacionales que fijan precios y promociones. La cocina, los pedidos digitales y el reparto exigen supervisión diaria, así que no es plan para inversores que quieran mirarlo de lejos. En poblaciones por debajo de 12.000 habitantes la central no suele autorizar apertura.
Enseña de cervecería y montaditos del grupo español Restalia, dueño también de Cervecería La Sureña y The Good Burger. El grupo pasa de 780 unidades de negocio y opera en una docena de países, entre ellos Italia, Portugal, Estados Unidos, México y Chile, sin fondos de inversión en su capital. La carta corta, los precios bajos y la cocina simplificada permiten trabajar con equipos reducidos.
Funciona en locales grandes de zona de ocio, con fines de semana llenos hasta la madrugada. Restalia mantiene departamentos propios de expansión, inmobiliario y financiación, y cerca del 60% de sus locales franquiciados está en manos de gente con dos o más unidades, dato que dice bastante del recorrido dentro de la red. Quien pretenda decidir la carta o los precios de su barrio no tendrá margen alguno.
Casa de sándwiches abierta en Madrid en 1939 que empezó a franquiciar en 1995, cuando ya era conocida en media España. La red ronda los 153 puntos de venta, todos en territorio nacional, con locales de 120 a 150 metros cuadrados en calles de paso y centros comerciales. Las cifras que publica la enseña hablan de una inversión cercana a los 300.000 euros, derecho de entrada de 24.040, royalty del 5% y canon publicitario del 4% sobre ventas, con contrato de diez años.
Pide poblaciones desde 100.000 habitantes y un local con salida de humos y fachada ancha, condiciones que descartan muchas plazas pequeñas. A favor tiene un público fiel de mediodía, ticket medio razonable y un producto que no depende de modas. En contra, la inversión es alta para un formato de comida rápida y la marca apenas ha salido de su terreno histórico.
Llegó a España en 1981 y buena parte de sus restaurantes están hoy en manos de franquiciados locales; la compañía ha anunciado un plan para abrir 200 restaurantes en cuatro años. En el modelo tradicional la cadena invierte en el inmueble y el franquiciado aporta equipamiento, mobiliario y decoración, entre 850.000 y 950.000 euros, de los que al menos 400.000 deben ser fondos propios. El contrato dura veinte años y se abona un 4% de las ventas para publicidad y marketing.
Existe una puerta más barata, el Business Facility Lease, con unos 50.000 euros de capital propio, para entrar sin comprar el equipamiento completo. La central selecciona y evalúa las ubicaciones, y antes de las llaves hay meses de formación dentro de un restaurante, de modo que no admite socios pasivos. Quien busque libertad de gestión se llevará un chasco: procesos, proveedores y obras están fijados al detalle.
Cadena de panaderías de proximidad del grupo Consupan que empezó a franquiciar en 2010 tras dos décadas de oficio. Ronda las 300 tiendas repartidas entre España, Portugal, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, con tres centros de elaboración propios que abastecen la red, unos 2.000 empleados y cerca de 90 millones de euros de facturación. Trabaja dos formatos: la panadería de mostrador y la versión medium con zona de degustación para desayunos y meriendas.
El pan y la bollería horneados en tienda mueven caja desde primera hora, y no hace falta un maestro panadero detrás del obrador. A cambio pide madrugones, personal para el turno de mañana y una calle con paso de gente: en un local escondido no cuadran las cuentas. Quien sueñe con receta propia tampoco encaja, porque la masa llega del centro de elaboración.
Red española de asesoramiento dietético y venta de complementos, en marcha desde 1991 y franquiciada desde 1992. Es una de las entradas más baratas del país: la inversión total ronda los 11.000 a 17.000 euros más IVA, no hay royalty mensual, el canon de publicidad es del 5% sobre la compra anual y el contrato dura cinco años. Los locales arrancan en 20 metros cuadrados, de modo que el alquiler no ahoga desde el primer mes.
El modelo vive del margen de los productos de la propia marca, algo que parte del sector sanitario cuestiona abiertamente, y del seguimiento semanal del cliente. Va bien a dietistas y titulados en nutrición que quieran consulta propia sin montar una clínica, y mal a quien no se sienta cómodo vendiendo. Si no hay captación constante, la agenda se queda vacía en pocos meses.
Kumon es un método japonés creado en 1958 por Toru Kumon y repartido por franquicias en más de cincuenta países, con centros en casi cualquier ciudad española y buena presencia en Latinoamérica. El alumno acude al centro dos veces por semana, trabaja fichas de cálculo bajo la mirada de un orientador y el resto de días hace unos minutos en casa. Se avanza por niveles y no se pasa al siguiente hasta dominar el anterior. Se paga cuota mensual por asignatura, más matrícula de inscripción.
Funciona para cálculo, concentración y rutina de estudio, sobre todo en primaria. No es una clase particular: nadie explica la lección durante una hora ni prepara el control del viernes. Un alumno de Bachillerato atascado con trigonometría no encontrará aquí lo que busca. Las tarifas y el trato cambian de un centro a otro porque cada uno es independiente.
Red de centros de envíos, embalaje, impresión y buzones privados, nacida en Estados Unidos en 1980 y presente en España desde 1997 de la mano de MBE Spain 2000. Suma unos 247 centros en el país y más de 2.800 en el mundo. La inversión total se mueve entre 45.000 y 55.000 euros, con canon de entrada de 24.000, royalty del 6%, canon de publicidad del 2,5% más 1,5% y contrato de siete años prorrogable; el local parte de 50 metros cuadrados en zona comercial o de oficinas.
Sus clientes son pymes, autónomos y tiendas online que no quieren negociar con transportistas, más el particular que entra a recoger un paquete. Es negocio de horario comercial, sin cocina ni turnos de noche, con cartera recurrente. Lo incómodo son las tarifas: el margen depende de los acuerdos con las agencias y los puntos de recogida gratuitos aprietan por abajo.
Barcelona, Gran Via de les Corts Catalanes 129-131
Cadena española de papelería y ofimarket que combina red de tiendas franquiciadas con venta online en carlin.es. El catálogo va del apartado escolar y escritura a informática, archivo, manualidades y mobiliario, con envío gratuito desde 50 euros y entrega habitual en 24 o 48 horas. Muchas franquicias tienen su propia web dentro del sistema, con listas escolares cargadas por colegio y curso.
Es cómoda para quien quiere pedir por internet pero prefiere tener una tienda cerca donde reclamar o completar lo que falte. Para empresas pequeñas y centros educativos funciona igual de bien que para familias. El punto flaco: el stock y los precios pueden variar según la franquicia que sirva el pedido, así que conviene comprobar quién atiende tu zona.
Cadena de peluquería y estética del grupo The Chic Corporation, con más de cuatrocientas aperturas entre Europa, Latinoamérica y África y medio siglo de trayectoria en el sector. El formato pide locales desde 50 metros cuadrados en primera línea comercial y admite poblaciones a partir de 8.000 habitantes, lo que abre la puerta a ciudades medianas. La central se encarga de la memoria técnica del local, el diseño, la formación técnica y de gestión y ofrece condiciones especiales de financiación.
El negocio se sostiene en el precio contenido y en el volumen de servicios por sillón, con tratamientos capilares y estética que suben el ticket. El punto flaco es el equipo: encontrar y retener buenos profesionales es la queja constante del oficio, y sin plantilla estable la clientela se marcha al salón de enfrente. Con alquiler caro, la rentabilidad se estrecha enseguida.
Calle de San Bernardo 23, 28015 Madrid, España