Casa neoyorquina fundada en 1837 y responsable del engaste que casi todo el mundo tiene en la cabeza al pensar en un anillo de compromiso: el Tiffany Setting de seis garras, presentado en 1886, que levanta la piedra sobre el aro para que entre más luz. Desde 2021 pertenece al grupo LVMH. Trabaja con criterios de talla más estrictos que los del mercado, informa del origen de cada diamante de más de 0,18 quilates y mantiene servicio de limpieza y revisión del engaste sin coste durante toda la vida de la pieza.
Encaja con quien busca una compra segura, con boutique donde probar tallas y una caja azul que se reconoce sin abrirla. No es una opción para presupuestos ajustados: por el mismo diamante y montura se paga bastante más que en una joyería online, y el catálogo de solitarios clásicos deja poco margen a la personalización libre.
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