Marca de Diamond Foundry que vende exclusivamente diamantes cultivados en laboratorio, producidos en su propia planta con energía hidroeléctrica y certificados como neutros en carbono. Al fabricar la piedra y el anillo bajo el mismo techo, elimina intermediarios, y eso se nota en el precio: por el mismo tamaño y calidad se paga bastante menos que con un diamante extraído. El diseño es sobrio, con líneas rectas y pocas colecciones.
Interesa a quien quiere una piedra grande sin doblar el presupuesto y no ve problema en el origen de laboratorio. Cuenta con showroom en Madrid, además de otros en Europa y América, algo poco habitual en este tipo de marcas. Los diamantes cultivados se han abaratado mucho en los últimos años, por lo que conviene no comprar pensando en el valor de reventa, que es bajo.
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