Tintorería artesanal de Carolina del Norte, activa desde 1994, especializada en hilo teñido a mano con solapamiento de tonos. Su floss de algodón se vende en madejas cortas, alrededor de cuatro metros y medio, con más de doscientos setenta colores de nombres descriptivos en lugar de números. Completan la oferta el perlé en grosores 3, 5, 8 y 12, la lana crewel y las telas de lino tintadas a juego, útiles para trabajos de estilo antiguo.
Es el material que buscan quienes bordan muestras primitivas o reproducciones, porque el color irregular da profundidad sin cambiar de hebra. Ese mismo encanto obliga a comprar de una vez todo el hilo de un proyecto: dos lotes distintos no coinciden. La madeja rinde poco, el precio por metro es alto y la venta se canaliza a través de tiendas de labores.
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