Classgap es una plataforma española dedicada solo a clases online. Todo pasa en su aula virtual dentro del navegador, con pizarra compartida, chat y envío de archivos, sin instalar nada, cosa que se agradece cuando hay que resolver ecuaciones a cuatro manos. Cada profesor fija su tarifa por hora y buena parte ofrece una clase de prueba. Las condiciones están escritas y son claras: se devuelve el importe si el profesor rechaza la clase o no aparece, si se cancela con más de ocho horas de antelación y, en la primera clase, si el alumno avisa en 24 horas de que no ha quedado satisfecho.
Va bien para refuerzo puntual, dudas sueltas y preparación de exámenes, con pago por clase o por paquetes. Quien quiera un profesor en casa tendrá que buscar en otro lado. Y hace falta una conexión decente: la pizarra pierde toda la gracia si el vídeo se congela.
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