Rastrear un apellido hasta los tatarabuelos ya no obliga a recorrer archivos parroquiales con una libreta bajo el brazo, hoy medio trabajo se hace desde casa. Esta selección de webs para investigar el árbol genealógico reúne plataformas donde se consultan padrones, partidas de bautismo, listas de pasajeros, censos y pruebas de ADN, con la mezcla habitual de acceso gratuito y suscripciones de pago. Sirve tanto a quien empieza con cuatro nombres apuntados en una servilleta como a quien lleva años atascado en un antepasado esquivo.
Para armar la lista se miraron cosas concretas: cuántos registros hay realmente digitalizados y de qué países, si existe interfaz y soporte en español, qué se puede ver sin pagar, cuánto cuesta la suscripción y si se renueva sola, la calidad del buscador y de las fuentes citadas, las herramientas de ADN y la posibilidad de exportar el árbol en GEDCOM para no quedar atrapado en una sola plataforma. También pesó el trato al usuario: cancelaciones sencillas, comunidad activa y respuestas del soporte.
Las posiciones las decide la comunidad con sus votos, no la redacción ni ningún acuerdo comercial. Conviene leer cada ficha entera: los pros dicen para qué sirve cada web, los contras avisan de los cobros automáticos y de las lagunas documentales, y las opiniones de otros usuarios suelen contar lo que ninguna página de precios explica.
Archivo genealógico gratuito sostenido por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, heredero de la Genealogical Society of Utah fundada en 1894. Durante décadas microfilmó registros parroquiales y civiles de medio mundo y hoy ofrece esos fondos digitalizados en línea: bautismos, matrimonios y defunciones de España, México, Argentina, Chile o Perú, además de censos estadounidenses. Basta una cuenta gratuita, sin tarjeta, y la web está traducida al español.
Es la primera parada lógica para cualquier hispanohablante, porque los libros sacramentales que necesita suelen estar aquí. A cambio hay que aceptar sus rarezas: parte de las imágenes solo se ven en un centro de historia familiar o en una biblioteca afiliada, el índice contiene errores de transcripción de nombres antiguos y el árbol es único y compartido, así que otro usuario puede modificar a un antepasado.
Plataforma israelí creada en 2003 por Gilad Japhet, con sede en Or Yehuda y una de las bases documentales más grandes fuera del mundo anglosajón. Su seña de identidad son los Smart Matches y los Record Matches, que avisan cuando otro árbol o un documento coinciden con una persona del propio. Incluye Family Tree Builder para trabajar sin conexión, un kit de ADN autosómico y herramientas de fotografía que colorean, restauran y animan retratos antiguos.
Encaja bien con usuarios europeos y latinoamericanos, ya que la interfaz está traducida a decenas de idiomas y hay comunidad hispanohablante numerosa. El plan gratuito limita el árbol a 250 personas y casi cualquier documento interesante exige suscripción, que se renueva automáticamente al precio completo tras la oferta inicial. Conviene anotar la fecha de renovación el mismo día del alta.
Veterana del sector, con origen editorial en 1983 y presencia en internet desde mediados de los noventa, opera desde Lehi (Utah). Reúne miles de millones de registros: censos de Estados Unidos y Reino Unido, listas de pasajeros, padrones militares, periódicos y colecciones parroquiales. AncestryDNA es la mayor red de emparejamiento genético del mundo, con más de veinte millones de personas analizadas, lo que multiplica las probabilidades de encontrar primos lejanos.
Su punto fuerte es la emigración: quien tenga familia que cruzó el Atlántico hacia América encontrará aquí manifiestos de barcos y documentos de naturalización difíciles de ver en otro sitio. Para líneas que nunca salieron de España o de un pueblo andino rinde bastante menos. Los planes se dividen por ámbito geográfico y el acceso mundial cuesta caro, así que conviene calcular antes qué archivos se van a consultar de verdad.
Proyecto francés nacido en 1996 y comprado por Ancestry en 2021, construido sobre árboles que suben los propios socios. Millones de usuarios han publicado ahí sus investigaciones, y a eso se suman índices colaborativos de actas del registro civil, registros parroquiales, lápidas fotografiadas y padrones. La consulta básica no cuesta nada; el plan Premium añade búsquedas avanzadas, acceso a colecciones cerradas y avisos de coincidencias.
Resulta especialmente útil para rastrear ramas francesas, belgas o del sur de Europa, incluidos los emigrantes españoles que pasaron por Francia en el siglo XX. Fuera de ese radio la cobertura baja mucho. La web tiene aire antiguo, la traducción al español no es completa y buena parte del material depende de lo que cada aficionado haya subido, con la irregularidad que eso implica.
Portal público del Ministerio de Cultura que difunde en internet el patrimonio documental de los archivos estatales españoles. Desde una única búsqueda se llega a fondos del Archivo General de Indias, el Archivo Histórico Nacional, Simancas, la Corona de Aragón y el Centro Documental de la Memoria Histórica. Hay expedientes de pasajeros a Indias, pleitos, hidalguías, documentación militar y papeles de la Guerra Civil, muchos con imagen digitalizada a resolución alta.
Para descendientes de españoles que emigraron a América es una mina, y todo se consulta gratis y sin registro. El precio a pagar es el manejo: el buscador responde mejor si se conoce la estructura archivística, la descripción está pensada para investigadores y no hay índices nominales completos, de modo que a veces toca revisar legajo por legajo. Paciencia y algo de método compensan el esfuerzo.
Especialista británica en registros de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Ofrece los censos desde 1841 hasta 1921, este último en exclusiva, junto con registros parroquiales, listas electorales, expedientes militares y un acuerdo con el British Newspaper Archive que da acceso a millones de páginas de prensa histórica. Los planes se venden por ámbito, con opción británica e irlandesa o mundial, y hay pases cortos para quien solo necesita unos días.
Interesa a quien tenga antepasados en las islas o en la diáspora irlandesa hacia América y Australia. Para líneas exclusivamente hispanas aporta poco, salvo alguna mención en prensa o en listas de emigración. La web solo está en inglés, el buscador de periódicos consume tiempo y el precio anual se sitúa en la franja alta del sector.
Árbol genealógico único y colaborativo, en marcha desde 2008 por iniciativa de Chris Whitten, mantenido por voluntarios y financiado sin cobrar a los usuarios. Todo el mundo trabaja sobre los mismos perfiles, que ya se cuentan por decenas de millones, y cada colaborador firma un código de honor que obliga a citar fuentes y a resolver las discrepancias hablando. Los datos de personas fallecidas son públicos y se pueden exportar en GEDCOM.
Va bien para quien disfruta del trabajo en equipo y quiere que su investigación quede accesible sin coste ni letra pequeña. Quien prefiera un árbol privado y bajo su control se sentirá incómodo, porque aquí nada es propiedad de nadie. La cobertura hispanohablante todavía es modesta frente a la anglosajona y la interfaz, en inglés, tiene un aspecto de foro clásico que echa atrás a los recién llegados.
Nació en 2007 con la idea de conectar a toda la humanidad en un solo árbol y desde 2012 pertenece a MyHeritage. Su World Family Tree supera los cien millones de perfiles enlazados entre sí, con curadores voluntarios que vigilan las ramas históricas y deshacen fusiones erróneas. Añadir familiares y colaborar con parientes es gratis; la suscripción Pro desbloquea búsquedas avanzadas, perfiles históricos y funciones de fusión.
Funciona bien cuando alguien de la familia ya subió una rama y solo hay que engancharse a ella, algo frecuente en linajes con nobleza o con emigración documentada. Como cada perfil es colectivo, conviene revisar quién aportó cada dato antes de darlo por bueno: abundan las genealogías fantasiosas que estiran un apellido hasta la Edad Media sin una sola fuente. La versión en español está incompleta.
Laboratorio de Houston fundado en 1999 por Bennett Greenspan, pionero en aplicar la genética a la genealogía y parte de Gene by Gene. Es la única casa grande que sigue ofreciendo la trilogía completa: Family Finder autosómico, secuenciación del ADN mitocondrial y análisis del cromosoma Y hasta el nivel Big Y-700, la prueba que permite situar un apellido en una rama concreta del árbol paterno. Admite subir resultados obtenidos en otras compañías.
Su terreno son los proyectos de apellido y las líneas paternas o maternas profundas, donde el papel se acaba y solo queda el laboratorio. Para quien busca simplemente un porcentaje de orígenes hay opciones más baratas y con mejor resolución en España e Hispanoamérica. Los informes son técnicos, la web está en inglés y las muestras viajan a Estados Unidos, con la espera y los aranceles que eso supone.
Catálogo mundial de sepulturas creado en 1995 por Jim Tipton y comprado por Ancestry en 2013. Voluntarios recorren cementerios, fotografían lápidas y publican memoriales con fechas de nacimiento y defunción, ubicación exacta de la tumba y enlaces a padres, cónyuges e hijos. Ya reúne cientos de millones de registros y cualquiera puede consultarlos sin pagar ni registrarse, además de pedir la foto de una lápida concreta a un colaborador de la zona.
Cierra huecos que ningún censo resuelve: la fecha exacta de una muerte, el segundo apellido de una bisabuela o la existencia de hijos fallecidos de niños. En España y Latinoamérica la cobertura es irregular, con cementerios muy documentados y provincias enteras vacías. Los datos los teclean aficionados, así que una lápida borrosa puede convertirse en un año equivocado que luego circula por media internet.