Salir al monte con el móvil en el bolsillo no convierte a nadie en micólogo, pero ayuda. Las apps para identificar setas silvestres ponen nombre a un hallazgo en segundos, muestran el hábitat típico y avisan de los parecidos peligrosos. Esta selección sirve al aficionado que recoge en otoño, al fotógrafo de hongos que no piensa comerse nada y a quien enseña a los niños a mirar el suelo del bosque con algo de respeto.
Para armar la lista se miraron cosas concretas: acierto del reconocimiento por foto en especies comunes de la península, profundidad de la ficha (esporada, época, confusiones frecuentes), si la aplicación funciona sin cobertura en mitad de un hayedo, coste real de la suscripción y si detrás hay una comunidad de expertos que corrija a la máquina. También pesó el idioma, porque no es lo mismo leer una descripción en español que traducirla a ojo bajo la lluvia.
Los puestos los deciden los votos de la comunidad, no la redacción ni ningún acuerdo comercial. En cada ficha hay ventajas, inconvenientes y opiniones de gente que ya se las ha llevado al campo, y conviene leerlos antes de instalar nada. Queda dicho lo importante: ninguna app para identificar setas silvestres sustituye a un ojo experto, así que en caso de duda la seta se queda donde está.
Plataforma naturalista nacida en 2008 en la Universidad de California y sostenida por una organización sin ánimo de lucro. El usuario sube la foto, un modelo de visión artificial propone candidatas y después entran los humanos: miles de naturalistas y micólogos revisan la observación hasta que alcanza el grado de calidad investigativa. Es gratuita, sin publicidad, está traducida al español y guarda millones de registros de hongos consultables por mapa y por fecha.
Encaja con quien quiere aprender de verdad y dejar sus datos a la ciencia. El recolector con prisa la encontrará lenta, porque la confirmación puede tardar días y la plataforma no se pronuncia sobre comestibilidad por principio. Las observaciones son públicas salvo que se difumine la localización, algo recomendable con los rodales de níscalos.
Aplicación de Glority centrada solo en hongos, con reconocimiento por foto en cuestión de segundos y ficha inmediata con nombre científico, comestibilidad orientativa y especies con las que se confunde. Guarda un herbario digital de todo lo identificado, permite preguntar a la comunidad y está disponible en español tanto en iOS como en Android.
Funciona bien con boletos, amanitas y otras especies fotogénicas de sombrero claro sobre fondo neutro; con ejemplares viejos, mordidos o mal iluminados se equivoca como cualquier otra. El modelo de negocio es de suscripción con prueba gratuita, y ahí está el punto flaco: la versión libre limita las consultas y la renovación automática sorprende a más de uno. Conviene revisar la fecha de cobro el mismo día de la instalación.
Clave dicotómica de toda la vida llevada al móvil, desarrollada desde Barcelona. En lugar de una foto pide datos: forma del sombrero, color del pie, tipo de himenio, anillo, volva, árbol bajo el que crecía. Con cada respuesta reduce el abanico y devuelve candidatas ordenadas por porcentaje de coincidencia, apoyadas en ilustraciones. Funciona sin conexión, detalle nada menor en barrancos sin cobertura, e incluye mapa para marcar los puntos de recogida.
Es la herramienta del que quiere entender por qué una seta es lo que es, no del que busca un veredicto rápido. Obliga a mirar la esporada y el pie, así que exige tiempo y algo de vocabulario micológico. El diseño se ve anticuado frente a las apps de inteligencia artificial y el catálogo mira sobre todo a Europa.
Guía offline construida alrededor de una idea sencilla: cada mes muestra las veinte especies más frecuentes en la zona, de modo que la búsqueda empieza acotada por calendario y no por catálogo entero. La identificación se hace filtrando caracteres visibles, sombrero, láminas, pie, sustrato, y cada ficha marca con claridad si la especie es comestible, sospechosa o tóxica, con sus confusiones al lado.
Resulta útil para planificar la salida antes de salir de casa y para el aprendiz que aún no distingue un boleto de un higróforo. El sesgo es evidente: nació en el Reino Unido y su listado se ajusta mejor al norte de Europa que a un encinar mediterráneo. Tampoco identifica por fotografía, de modo que suele acompañar a otra app en lugar de sustituirla.
Aplicación gratuita de la fundación neerlandesa que gestiona Observation.org, una de las mayores bases de datos de biodiversidad de Europa. Reconoce hongos, plantas, aves e insectos a partir de la foto y devuelve un porcentaje de certeza; la observación se guarda en la base y validadores voluntarios la revisan después, con lo que el usuario acaba recibiendo una corrección argumentada.
Interesa a quien registra sistemáticamente lo que encuentra y quiere que sirva para algo más que su galería. No hay publicidad ni suscripciones, aunque el reconocimiento necesita conexión y el modelo se entrenó sobre todo con material del centro y norte de Europa, así que en el sur puede dudar. Como el resto de plataformas científicas, evita pronunciarse sobre qué se puede comer.
Nació como app de plantas de interior y ha ido sumando un módulo de identificación de hongos por fotografía, con fichas de especie, avisos de toxicidad y la posibilidad de enviar la consulta a especialistas del equipo cuando la máquina no se aclara. Está traducida al español y funciona en iOS y Android.
Le saca partido quien ya la usa para el huerto o las macetas y aprovecha la misma suscripción para las setas del paseo del domingo. Para el buscador puro no compensa: el catálogo micológico es más corto que el de las apps especializadas y el peso de la aplicación se va en funciones de jardinería. La política comercial es insistente, con recordatorios de pago y una prueba que se convierte en cobro si nadie la cancela.
No es una herramienta micológica, sino un buscador visual integrado en la cámara de Android, en la app de Google y en Chrome. Compara la foto con imágenes indexadas y devuelve enlaces a guías, foros y fichas de especie, muchas veces en español y en cuestión de un segundo. No pide instalación aparte en la mayoría de teléfonos ni cobra nada.
Su papel natural es el de segunda opinión: se identifica con una app especializada y se contrasta el nombre en Lens para ver fotos de campo y confusiones. Como fuente única es arriesgado, porque prioriza el parecido visual sobre la determinación taxonómica y puede llevar a páginas de fiabilidad dispar. Sin cobertura, además, no hace nada.
Calligraphy Penmanship es una app de iOS dirigida a quien quiere iniciarse en el lettering y la caligrafía moderna. Propone ejercicios de trazos básicos, presión ascendente y descendente, y plantillas de alfabetos para calcar sobre la pantalla con el dedo o con lápiz digital. La idea es soltar la mano antes de lanzarse a las palabras completas.
Es un buen punto de partida para adultos y adolescentes que empiezan de cero y prefieren practicar sin gastar en material. A cambio, el catálogo de estilos es más limitado que en una app de ilustración completa y algunas funciones llegan con compras dentro de la aplicación. No hay versión para Android.
Proyecto de la Asociación Micológica Fungipedia, con sede en Galdakao (Bizkaia), que mantiene desde hace más de una década un catálogo web de especies y un foro de consultas. La aplicación reúne unas 500 especies y más de 2.000 fotografías, y conviene decirlo sin rodeos: no hay reconocimiento automático por foto. La determinación se apoya en fichas detalladas, en caracteres de campo y en el criterio de los aficionados del foro. Existe versión Lite gratuita con publicidad y versión completa por unos 6,99 euros en Google Play, con pago único.
El detalle que la distingue es la georreferenciación: guarda con el GPS la ubicación de los setales, los agrupa por zonas y permite añadir fotografías y notas propias en el propio teléfono. Encaja con quien ya distingue un boleto de una amanita y busca una guía en español rigurosa, revisada por micólogos. Quien espere apuntar con la cámara y recibir un veredicto en dos segundos se llevará un chasco, y la interfaz arrastra bastantes años de diseño.
Guía de campo del estudio berlinés NATURE MOBILE GmbH, especializado en aplicaciones de naturaleza (setas, aves, minerales, árboles). La versión PRO recoge alrededor de 300 especies y cerca de 2.000 imágenes, con fichas que precisan comestibilidad, toxicidad, principios activos, tipo de cuerpo fructífero, familia y hábitat. La búsqueda funciona por filtros combinados: color, forma del sombrero, láminas o poros, bosque de frondosas o de coníferas. Todo el contenido queda en el dispositivo, así que sigue disponible donde no llega la cobertura.
Incluye un cuestionario con fotografías para ejercitar la memoria visual y una consulta en línea en la que otros usuarios proponen nombres a partir de las imágenes enviadas. Resulta útil a quien quiera aprender a mirar caracteres en lugar de confiar en un algoritmo. Menos recomendable si se busca respuesta inmediata: la clave por filtros exige paciencia y girar la seta. La traducción al español tiene giros torpes y el catálogo mira sobre todo a bosques centroeuropeos.