Carrd hace una sola cosa: páginas de una sola pantalla, tipo tarjeta de presentación, con foto, unas líneas de texto, enlaces y un formulario. El editor es tan reducido que se aprende en una tarde, la página carga en un instante y se puede tener publicada sin pagar nada, con la dirección terminada en carrd.co. La versión Pro, de precio anual bajo, permite dominio propio, quitar la marca y añadir formularios y pagos básicos.
Es la respuesta ideal cuando el objetivo cabe en una pantalla: un traductor jubilado que ofrece servicios, un pintor con cinco cuadros, un currículum con teléfono y correo. No sirve para blogs, catálogos ni webs de varias secciones, y hay un obstáculo importante para el público mayor español: la interfaz y la documentación están en inglés, así que suele hacer falta que un familiar acompañe el primer montaje.
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