Llegó a España en 1981 y buena parte de sus restaurantes están hoy en manos de franquiciados locales; la compañía ha anunciado un plan para abrir 200 restaurantes en cuatro años. En el modelo tradicional la cadena invierte en el inmueble y el franquiciado aporta equipamiento, mobiliario y decoración, entre 850.000 y 950.000 euros, de los que al menos 400.000 deben ser fondos propios. El contrato dura veinte años y se abona un 4% de las ventas para publicidad y marketing.
Existe una puerta más barata, el Business Facility Lease, con unos 50.000 euros de capital propio, para entrar sin comprar el equipamiento completo. La central selecciona y evalúa las ubicaciones, y antes de las llaves hay meses de formación dentro de un restaurante, de modo que no admite socios pasivos. Quien busque libertad de gestión se llevará un chasco: procesos, proveedores y obras están fijados al detalle.
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