Las vacaciones de verano se planifican con ilusión y con calculadora, porque el presupuesto familiar no es infinito. Esta selección de apps de ahorro para viajes de verano reúne herramientas que recortan gasto en lo que más pesa: el transporte, el alojamiento, las comisiones bancarias, la conexión a internet y las cuentas compartidas entre varios viajeros.
Para elegir a los participantes se miraron cuestiones muy concretas. Si la app cobra comisiones o suplementos y si los avisa antes de pagar. La cobertura real en España y en Europa, que no siempre coincide con lo que promete la publicidad. La calidad del buscador: alertas de precio, calendarios flexibles, búsquedas por mes completo. También la atención al cliente cuando algo se tuerce, un vuelo cancelado o un cobro duplicado, y el trato que se da a los datos personales.
Las posiciones no las decide la redacción, sino los votos de la comunidad, así que el orden cambia conforme la gente opina. Conviene leer cada ficha entera: en los pros aparece lo que de verdad funciona, en los contras las letras pequeñas, y en las reseñas la experiencia de quienes ya usaron estas apps de ahorro en temporada alta.
Splid va al grano: no pide cuenta, ni correo, ni contraseña. Se crea el grupo, se comparte el código o el enlace y cada uno apunta lo suyo desde su móvil. Todo queda guardado en el aparato y se sincroniza entre los miembros, así que se puede seguir metiendo gastos en un avión o en un pueblo sin datos. Guarda tipos de cambio para usarlos sin conexión, lo que ayuda en viajes con dos o tres monedas encima.
El reparto admite partes desiguales y gastos que solo afectan a parte del grupo, y al final muestra la lista de pagos con la que se cierra la cuenta. La versión gratuita de iPhone limita el número de grupos activos, mientras que en Android es más generosa; el desbloqueo completo se compra dentro de la app. Al no haber cuenta, si se pierde el móvil y nadie más tiene el grupo, se pierden los datos.
Metabuscador nacido en Edimburgo en 2003 que compara vuelos, hoteles y coches de alquiler entre cientos de aerolíneas y agencias sin cobrar nada al viajero. Sus dos armas para verano son la búsqueda por mes completo, que muestra el día más barato en una rejilla, y el destino abierto: se pone "cualquier lugar" y aparece una lista de países ordenada por precio. Las alertas avisan por correo cuando la ruta guardada sube o baja, algo útil cuando aún no hay fechas cerradas.
Sirve sobre todo para explorar y comparar antes de decidir. La reserva se cierra casi siempre en la web de un tercero, y ahí es donde cambian las condiciones de equipaje, los cargos por tarjeta y la política de cambios. Conviene revisar quién es el vendedor final, porque las incidencias se gestionan con él y no con Skyscanner.
Buscador de vuelos integrado en Google que destaca por la velocidad y por el gráfico de precios: muestra la evolución histórica de la ruta e indica si la tarifa actual está por encima o por debajo de lo habitual. El calendario pinta los precios día a día, el mapa permite ver un continente entero con importes aproximados y el seguimiento de precios envía correos cuando la combinación elegida cambia. Filtrar por escalas, duración, aerolínea o emisiones de CO2 lleva unos segundos.
No cobra comisión ni vende billetes: deriva a la aerolínea o a la agencia. Algunas compañías de bajo coste no aparecen con todas sus tarifas, así que en rutas europeas conviene contrastar con la web de la aerolínea. Es una herramienta de análisis excelente, aunque para reclamaciones el interlocutor será siempre quien haya emitido el billete.
Aplicación canadiense, con sede en Montreal, que se hizo conocida por predecir si el precio de un vuelo va a subir o a bajar en las próximas semanas y recomendar esperar o comprar. Analiza históricos de tarifas y avisa mediante notificaciones. Su función más comentada es la de congelar el precio durante unos días pagando un depósito: si la tarifa sube, Hopper asume la diferencia hasta un límite; si baja, se paga la nueva. También ofrece hoteles y coches, con un sistema de descuentos por uso frecuente.
Interesa a quien planifica con antelación y tolera esperar sin cerrar la reserva. Los extras opcionales, como la cancelación flexible o el reembolso, encarecen la compra y hay que leerlos con calma. Buena parte de sus servicios están orientados a Norteamérica, y la atención al cliente se hace solo desde la app.
Plataforma británica que vende billetes de tren y autobús de más de 200 operadores europeos en una sola aplicación. Para un verano por España reúne en la misma búsqueda a Renfe, Ouigo e Iryo, lo que permite comparar horarios y precios sin abrir tres webs, y añade conexiones internacionales con SNCF, Trenitalia, Deutsche Bahn o Eurostar. Los billetes quedan en el móvil con código QR, hay alertas de salida y un buscador de tarifas anticipadas, que en alta velocidad son las que marcan la diferencia.
Resulta cómoda para itinerarios con varios trayectos y varios países. A cambio, puede aplicar una pequeña comisión de gestión según el operador y el mercado, y los cambios o anulaciones dependen de las condiciones de la compañía ferroviaria, no de la app. Para un único trayecto nacional, comparar con la web oficial sigue mereciendo la pena.
Servicio francés de viajes compartidos en coche creado en 2006 que también vende billetes de autobús propios y de otras compañías. El conductor publica su ruta y las plazas libres, los pasajeros reservan y comparten los gastos del trayecto, con precios que suelen quedar por debajo del tren en distancias medias. Los perfiles verificados, las valoraciones mutuas y el chat interno dan margen para elegir compañía de viaje, y el buscador muestra si el conductor acepta maletas grandes, mascotas o música alta.
Va bien para llegar a pueblos y playas mal comunicadas por tren, y en agosto suele haber oferta hacia la costa. Hay que contar con una comisión de servicio sobre el precio del asiento y con cierta improvisación: cancelaciones de última hora, puntos de recogida a las afueras y horarios que dependen del tráfico.
Fintech con licencia bancaria europea, fundada en Londres en 2015, muy extendida entre viajeros por el cambio de divisa a tipo interbancario dentro de los límites del plan y por las cuentas en varias monedas. La tarjeta física o virtual sirve para pagar en el extranjero sin la comisión típica de las tarjetas tradicionales, con recargos previstos los fines de semana y al superar el cupo mensual gratuito. La app avisa de cada movimiento al instante y permite bloquear la tarjeta desde el móvil.
Útil para viajes fuera de la zona euro y para controlar el gasto diario con subcuentas y presupuestos. El plan gratuito limita la retirada de efectivo en cajeros y deja fuera el seguro de viaje, incluido en las modalidades de pago. La atención es principalmente por chat, con línea telefónica en España para bloqueos y urgencias.
Tienda de eSIM que vende datos móviles para más de 200 países y regiones sin cambiar la tarjeta física del teléfono. El plan se compra en la app, se instala mediante un código QR y se activa al aterrizar, con paquetes locales, regionales y globales que van desde importes muy pequeños para una semana de uso ligero. Evita las facturas sorpresa por itinerancia fuera de la Unión Europea, donde el roaming sigue siendo caro, y permite recargar sin volver a instalar nada.
Requiere un móvil compatible con eSIM y liberado, condición que dejan fuera a los modelos más antiguos. Casi todos los planes son solo de datos, sin número para llamadas ni SMS, así que las verificaciones bancarias por mensaje deben seguir llegando a la línea habitual. El soporte funciona por chat y correo, en inglés la mayor parte del tiempo.
Buscador irlandés especializado en albergues, activo desde 1999, con miles de establecimientos en más de 170 países y un sistema de reseñas centrado en limpieza, ubicación y ambiente. Muestra camas en habitación compartida y también privadas, filtra por horario de recepción, taquillas, cocina o desayuno incluido, y suele cobrar un depósito al reservar dejando el resto para el momento de la llegada. Sus funciones sociales permiten ver quién se aloja las mismas noches y apuntarse a planes en la ciudad.
Es la opción natural para viajes largos con presupuesto ajustado y para quien viaja solo. No conviene a familias con niños pequeños ni a quien necesite silencio garantizado, porque el ruido nocturno es la queja más repetida. Las políticas de cancelación las fija cada albergue y en verano suelen ser estrictas.
Aplicación danesa lanzada en 2016 contra el desperdicio alimentario: panaderías, supermercados, fruterías y restaurantes publican packs sorpresa con el excedente del día a un precio muy inferior al original, que se recoge en una franja horaria concreta. En España está implantada en la mayoría de ciudades y en muchos destinos costeros, de modo que resuelve cenas y desayunos de viaje por poco dinero. La reserva se paga en la app y se enseña el código en el mostrador.
Funciona especialmente bien en apartamentos con nevera y en viajes urbanos. El contenido del pack no se elige, la cantidad varía y los horarios de recogida son rígidos, casi siempre al cierre del establecimiento. En pueblos pequeños la oferta es escasa, y los locales más solicitados agotan sus packs a primera hora de la mañana.