Casa de sándwiches abierta en Madrid en 1939 que empezó a franquiciar en 1995, cuando ya era conocida en media España. La red ronda los 153 puntos de venta, todos en territorio nacional, con locales de 120 a 150 metros cuadrados en calles de paso y centros comerciales. Las cifras que publica la enseña hablan de una inversión cercana a los 300.000 euros, derecho de entrada de 24.040, royalty del 5% y canon publicitario del 4% sobre ventas, con contrato de diez años.
Pide poblaciones desde 100.000 habitantes y un local con salida de humos y fachada ancha, condiciones que descartan muchas plazas pequeñas. A favor tiene un público fiel de mediodía, ticket medio razonable y un producto que no depende de modas. En contra, la inversión es alta para un formato de comida rápida y la marca apenas ha salido de su terreno histórico.
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