Splid va al grano: no pide cuenta, ni correo, ni contraseña. Se crea el grupo, se comparte el código o el enlace y cada uno apunta lo suyo desde su móvil. Todo queda guardado en el aparato y se sincroniza entre los miembros, así que se puede seguir metiendo gastos en un avión o en un pueblo sin datos. Guarda tipos de cambio para usarlos sin conexión, lo que ayuda en viajes con dos o tres monedas encima.
El reparto admite partes desiguales y gastos que solo afectan a parte del grupo, y al final muestra la lista de pagos con la que se cierra la cuenta. La versión gratuita de iPhone limita el número de grupos activos, mientras que en Android es más generosa; el desbloqueo completo se compra dentro de la app. Al no haber cuenta, si se pierde el móvil y nadie más tiene el grupo, se pierden los datos.
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