Quien atiende una floristería sabe que el día se va en encargos apuntados a mano, ramos de última hora y entregas que no admiten demora. Este listado reúne aplicaciones para floristerías que ordenan ese trajín: programas de punto de venta, gestión de encargos y stock, presupuestos para bodas y eventos, y plataformas de compra de flor cortada.
Para la selección se miraron cosas concretas: si el programa contempla la operativa real del sector (coronas, packs de boda, tarjetas de dedicatoria, mermas de producto fresco), cómo cobra el proveedor (licencia, cuota mensual o tramos por volumen), si hay soporte en español y horario de aquí, si funciona en tableta y móvil para el reparto, y si conecta la tienda física con la venta online sin duplicar el trabajo administrativo. También se valoró la factura: quien lleva las cuentas agradece informes claros de caja, IVA y cobros pendientes.
El orden de las posiciones lo deciden los votos de la comunidad, no la redacción ni ningún acuerdo comercial. Conviene leer cada ficha con calma: en los pros aparece lo que de verdad ahorra tiempo, en los contras lo que suele doler (precios en dólares, migraciones a medias, módulos que se pagan aparte) y en los comentarios la experiencia de quienes ya lo usan a diario en su floristería.
Software de punto de venta valenciano con un módulo pensado para floristerías: ventas rápidas en mostrador, control de stock, pedidos a proveedor, etiquetas y fichas de cliente. La web de Glop habla de más de 18.000 clientes en España y contempla los casos típicos del gremio: ramos, plantas, packs de boda, coronas funerarias y campañas puntuales como San Valentín o el Día de la Madre. El modelo comercial se apoya en la compra de licencia en lugar de la suscripción obligatoria.
Encaja bien en la floristería con tienda a pie de calle que quiere dejar el cuaderno y llevar caja, encargos e inventario juntos, con la web sincronizada al dar de alta un artículo. Para el florista de bodas que trabaja solo con presupuestos y bocetos resulta un traje demasiado ancho: ahí pesan más las herramientas de propuestas. Merece preguntar por el coste de instalación y del hardware antes de decidir.
Florshop es el programa de gestión para floristerías de la gallega Softigal, una casa que desarrolla software vertical para talleres, lavanderías o tiendas de textil. La herramienta se organiza en módulos: TPV para vender en el menor número de pasos, almacén con avisos de mínimos y máximos, códigos de barras propios o del proveedor, facturación automática de albaranes por cliente o fechas, y control de cobros, gastos y anticipos con gráficos de ganancias por forma de pago.
Es una opción sensata para el negocio pequeño que quiere un programa instalado, sin depender de la nube, y con formación incluida por control remoto y videotutoriales. La interfaz es funcional antes que bonita, así que quien busque una aplicación moderna en tableta se sentirá incómodo. Conviene confirmar la versión actual, las condiciones de mantenimiento anual y si cubre los requisitos de facturación vigentes.
Plataforma de TPV en la nube de ICG Software, empresa catalana con más de veinticinco años en soluciones para comercio y hostelería. En una floristería resuelve lo cotidiano: venta con lector de código de barras, creación automática de artículos, circuito de compras a proveedor y control de inventario. Se completa con HIOFFICE Lite, para configurar la tienda a distancia, y con HIOPOS Analytics, un cuadro de mandos con aplicaciones para Android e iOS.
Interesa sobre todo a quien tiene dos o más puntos de venta, o a la floristería dentro de un centro comercial que necesita centralizar precios e informes. El punto flojo es que no es un programa específico del sector: la operativa de encargos con fecha de entrega y tarjeta hay que montarla con la configuración disponible. Se contrata casi siempre a través de distribuidor, y de él dependen el precio final y la calidad del soporte.
Casa malagueña fundada en 1995 que desarrolla su propio TPV para comercio y hostelería, con una configuración concreta para floristerías. Cubre la casuística que aparece cada tarde en el mostrador: factura simplificada en formato ticket, factura nominativa para la empresa que encarga el centro, ventas en espera para atender a otro cliente mientras se cierra un ramo, vales y tickets regalo. La venta por código de barras admite códigos propios, lo que simplifica inventariar plantas y complementos.
Al ser un equipo pequeño, el trato es directo y la personalización, posible: un punto a favor cuando el negocio tiene manías propias. En contrapartida, la implantación se apoya mucho en Málaga y provincia, y no hay una comunidad grande de usuarios ni tutoriales abiertos. Antes de firmar conviene aclarar por escrito qué incluye el mantenimiento y cómo se factura cada visita técnica.
Suite estadounidense creada por gente que estuvo cuarenta años detrás de un mostrador de flores. Se compra por piezas: web de comercio electrónico para floristería, punto de venta con gestión de encargos y reparto, y un módulo de bodas y eventos para propuestas. Las tarifas publicadas por los comparadores arrancan alrededor de treinta dólares al mes por módulo, con prueba gratuita, y la tienda incluye portes por zona, mensaje de tarjeta y suscripciones de flores.
Es de las pocas soluciones específicas del sector con interfaz en español y aplicación para iPad, así que sirve a quien vende fuera y necesita cobrar en cualquier rincón de la tienda. Los inconvenientes son previsibles desde España: facturación en dólares, soporte en horario americano y pasarelas de pago pensadas para el mercado estadounidense. Conviene probar el flujo completo antes de mover la web actual.
Aplicación en la nube para floristas de bodas y eventos, con sede en Ormond Beach (Florida). Su fuerte son las propuestas: tableros de color, recetas de cada pieza con recuento de tallos, precio calculado sobre el coste real de la flor, contratos personalizables, firma electrónica, facturación y calendario de eventos. El contador de tallos es lo que más citan los usuarios, porque evita comprar de más y ayuda a fijar márgenes en lugar de calcularlos a ojo.
Está pensada para quien vive de bodas, hoteles y decoración floral, no para el mostrador diario: no es un TPV ni gestiona la caja de la tienda. El precio empieza bajo, pero sube por tramos según el número de eventos acumulados, un detalle que en las reseñas genera sorpresas y que hay que leer con lupa antes de contratar. Interfaz y soporte en inglés, con tarifas en dólares.
Plataforma estadounidense de gestión para floristas de eventos: propuestas visuales con o sin precios, listas de material, órdenes de compra, planificación de la producción y cobros. Nació como herramienta de presupuestos y ha ido sumando la parte operativa, de modo que la misma propuesta aceptada se convierte en receta de taller y en pedido al mayorista, sin volver a teclear los datos.
Su público natural es el estudio floral con varios eventos por fin de semana y equipo propio, capaz de amortizar una cuota que los comparadores sitúan en varios cientos de dólares al mes por usuario, muy por encima de la media del sector. La migración reciente a una nueva plataforma dejó quejas visibles de clientes veteranos por errores en las propuestas trasladadas y respuestas lentas de soporte en plena temporada de bodas. Antes de pagar un año conviene pedir demostración con datos propios.
Aplicación centrada en una sola cosa: preparar presupuestos y tableros de inspiración para bodas y eventos florales, y facturarlos. La biblioteca permite elegir flores por temporada, tipo y color, guardar cada diseño como receta y reutilizarla en el siguiente encargo, con los datos del cliente y del espacio asociados a la propuesta. La tarifa que anuncia la propia web es de 29 dólares al mes, de las más bajas entre las herramientas específicas para floristas.
Es una buena primera compra para quien empieza en bodas y hasta ahora enviaba presupuestos en un documento de texto: se aprende en una tarde y la propuesta gana presencia delante del cliente. No sustituye a un programa de gestión: no lleva caja, ni stock, ni contabilidad, y las funciones de equipo son limitadas. Todo en inglés y con cobro en dólares, aunque los precios de las flores se introducen a mano y admiten cualquier moneda.
Plataforma de comercio electrónico entre empresas para el sector de la flor, con sede en Doral (Florida) y un centro de desarrollo grande en Medellín, la zona de cultivo más conocida de Colombia. Conecta productores, importadores y mayoristas, mueve más de mil millones de dólares en transacciones al año y sus catálogos llegan a varios miles de floristerías minoristas. Tras integrar Unosof y Floral Computer Systems funciona además como ERP del mayorista.
Le sirve a la floristería que compra volumen y quiere ver disponibilidad real, precios y fotos del lote antes de pedir, en lugar de fiarse del teléfono. No es un programa para la tienda: no vende al público, no lleva caja ni entrega a domicilio. En España el acceso depende del mayorista con el que se trabaje, y la interfaz y la documentación están en inglés y español americano.
Distribuidor español de software de gestión con una configuración específica para floristerías: TPV con vales, tickets regalo y devoluciones, CRM para guardar contactos y lanzar campañas por fechas, tesorería, tienda online abierta todo el año e informes con vistas sobre la marcha del negocio. La propuesta va más allá de la caja: es un ERP modular que crece con el comercio y funciona en distintos dispositivos, con la web y el almacén compartiendo la misma base de artículos.
Resulta útil a la floristería que ya factura a empresas, hoteles o tanatorios y necesita control de cobros, no solo de ventas al público. Al tratarse de implantación a medida, el presupuesto se estudia caso por caso y no hay tarifa pública, así que la comparación con otras opciones cuesta más. También conviene pactar tiempos: los proyectos de ERP se alargan si nadie del equipo tira del carro.