Casa malagueña fundada en 1995 que desarrolla su propio TPV para comercio y hostelería, con una configuración concreta para floristerías. Cubre la casuística que aparece cada tarde en el mostrador: factura simplificada en formato ticket, factura nominativa para la empresa que encarga el centro, ventas en espera para atender a otro cliente mientras se cierra un ramo, vales y tickets regalo. La venta por código de barras admite códigos propios, lo que simplifica inventariar plantas y complementos.
Al ser un equipo pequeño, el trato es directo y la personalización, posible: un punto a favor cuando el negocio tiene manías propias. En contrapartida, la implantación se apoya mucho en Málaga y provincia, y no hay una comunidad grande de usuarios ni tutoriales abiertos. Antes de firmar conviene aclarar por escrito qué incluye el mantenimiento y cómo se factura cada visita técnica.
Sin reseñas todavía. ¡Sé el primero!