No es una herramienta micológica, sino un buscador visual integrado en la cámara de Android, en la app de Google y en Chrome. Compara la foto con imágenes indexadas y devuelve enlaces a guías, foros y fichas de especie, muchas veces en español y en cuestión de un segundo. No pide instalación aparte en la mayoría de teléfonos ni cobra nada.
Su papel natural es el de segunda opinión: se identifica con una app especializada y se contrasta el nombre en Lens para ver fotos de campo y confusiones. Como fuente única es arriesgado, porque prioriza el parecido visual sobre la determinación taxonómica y puede llevar a páginas de fiabilidad dispar. Sin cobertura, además, no hace nada.
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