Plataforma naturalista nacida en 2008 en la Universidad de California y sostenida por una organización sin ánimo de lucro. El usuario sube la foto, un modelo de visión artificial propone candidatas y después entran los humanos: miles de naturalistas y micólogos revisan la observación hasta que alcanza el grado de calidad investigativa. Es gratuita, sin publicidad, está traducida al español y guarda millones de registros de hongos consultables por mapa y por fecha.
Encaja con quien quiere aprender de verdad y dejar sus datos a la ciencia. El recolector con prisa la encontrará lenta, porque la confirmación puede tardar días y la plataforma no se pronuncia sobre comestibilidad por principio. Las observaciones son públicas salvo que se difumine la localización, algo recomendable con los rodales de níscalos.
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